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Creyentes condenados

Por Josué I. Hernández

Jesucristo dijo, “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mat. 7:21). Un punto importante que solemos olvidar de esta revelación de Cristo, es que no todos los creyentes irán al cielo, muchos creyentes serán condenados e irán al infierno. La mayoría está convencida que debido a su fe en Jesús de Nazaret como Señor irán al cielo, pero Jesús no está de acuerdo con la mayoría. De los creyentes en Jesús, y que le llaman “Señor, Señor”, muchos perderán sus almas por no obedecer la voluntad de Dios. Serán condenados no por hacer la voluntad del Padre celestial, a pesar de que parecían tan activos: “profetizamos” “echamos fuera demonios” “hicim…

Una caña sacudida por el viento

Por Josué I. Hernández

En Mateo 11 leemos que los discípulos de Juan preguntaron a Cristo, “¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?” (Mat. 11:3). “Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí” (Mat. 11:4-6). “Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?” (Mat. 11:7). Esta fue la opinión de Cristo respecto a Juan. Un profeta de Dios, firme, inamovible. No importó lo fuerte que soplara el viento, Juan no se dobló, no fue sacudido. “Y decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por él: ¡Oh generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mi…

Regocijémonos siempre

Por Josué I. Hernández

1 Tesalonicenses 5:16 dice, “Estad siempre gozosos”. Pero, ¿cómo puede suceder esto? ¿A caso no estamos enfrentando pruebas duras y dolorosas? ¿Podemos regocijarnos cuando un ser querido muere, o algún hermano cae de la fe?
Debemos entender que Dios no es cruel ni insensible a nuestro sufrimiento. Él no nos manda que nos regocijemos por la tristeza o por las tragedias que otro sufre. Jesús lloró frente a la tumba de Lázaro (Jn. 11:35). Obviamente, tampoco nos podríamos gozar del pecado, sino en la verdad (1 Cor. 13:6). Debemos aborrecer lo malo (Rom. 12:9). Debemos aprender a mirar panorámicamente la vida, y apreciar lo bueno que ocurre, y no solamente lo malo que sucede. Debemos aprender a contemplar las muchas cosas buenas que están rodeándonos y no sólo las cosas malas que padecemos. Por ejemplo, en tiempos de problemas podemos regocijarnos con la oportunidad de madurar y crecer. Podríamos considerarlo como un tiempo de angustia amarga, cuando en realidad es dis…

¿Qué tal si me tomo una cerveza?

Por Josué I. Hernández

El argumento, en general, es así: “¿Qué tal si me tomo una cerveza en casa sin que otros lo sepan? ¿A caso una cerveza hará que me pierda en el infierno? A mí no me parece mal tomar responsablemente una cerveza de vez en cuando”. El argumento de la moderación privada es popular, incluso entre hermanos en Cristo, debido a que las bebidas alcohólicas son aceptadas, totalmente legales en nuestros países, absolutamente extendidas por el mundo, y sumamente populares. La industria del alcohol afirma, “Tome responsablemente”, y a la mayoría esto le suena bonito y agradable, pero ¿es esto bíblico?

Respondamos a este argumento con otras preguntas basadas en las Escrituras: ¿Sabía usted que una sola cerveza basta para producir grado de embriaguez, y a veces hasta una intoxicación superior (dependiendo de varios factores en la persona que la beba, la cantidad de alcohol que contenga la cerveza, y/o la cantidad de cerveza)?Si no es malo una cerveza en la casa, ¿por qué no podrí…

La asombrosa mano de Dios

Por Josué I. Hernández

         La vida está llena de agitación y problemas, incluso para los mejores hombres, “El hombre, nacido de mujer, corto de días y lleno de turbaciones” (Job 14:1). Sin embargo, muchos de los que se enfrentan a una tremenda adversidad, también pueden experimentar un gran triunfo gracias a la asombrosa mano de Dios.
         José fue odiado por el favoritismo que su padre le mostró (Gen. 37:1-4). Cuando tuvo sueños y los reveló a su familia, sus hermanos se ensañaron contra él por la envidia (Gen. 37:5-11). Así, pues, decidieron deshacerse de este “soñador” y terminaron vendiéndole como esclavo (Gen. 37:12-36).          Todo parecía perdido para el joven José. Sin embargo, Dios estaba con él, y se convirtió en el brazo derecho de su amo (Gen. 39:1-6). Satanás procuró destruirlo a través de la esposa adúltera de Potifar, pero la devoción de José hacia Dios y su integridad por la fe, le impidieron pecar contra Dios, y José huyó de la tentación (Gen. 39:7-13). Pero,…

El granjero y el predicador

Por Josué I. Hernández

Cierto día, un predicador visitó a un granjero amigo suyo. El granjero estaba en su campo, sembrando la semilla. Los dos amigos conversaron:
“¿Qué estás haciendo?” – Preguntó el predicador al granjero.
“Estoy sembrando para obtener las futuras cosechas” – Contestó el granjero – “Espero cosechar sandías, tomates, cebollas, papas y maíz”.
“¡Qué!” – Exclamó el predicador – “¿Quieres decir que esperas obtener todos estos tipos de productos de la misma siembra, con la misma semilla? De seguro tienes diferentes semillas mezcladas en el saco”.
“No, te equivocas” – Respondió el granjero – “Sólo tengo semillas de tomate en el saco. Pero, todas estas plantas crecerán del mismo tipo de semilla si yo soy sincero al sembrar y trabajo duro para que crezcan”.
“Estas equivocado, amigo mío” – Dijo el predicador – “Génesis 1:11,12 enseña una de las leyes de Dios sobre la reproducción. Toda semilla producirá según su naturaleza y género. Por lo tanto, si siembras semilla de tomate, es i…

Vicios...

Por Josué I. Hernández

Todo tiempo festivo es un tiempo peligroso por el uso que de él hace el hombre carnal; se peca mucho en tales días de relajamiento moral (fin de año, vacaciones de verano, fiestas patrias, etc.).   Por lo general, en tales fechas hay más dinero, y mayores tentaciones para pecar. Y debido a los deseos desordenados del mal corazón, el dinero da la oportunidad de satisfacer los “vicios” más morbosos. Y aunque el dinero es amoral, es decir, no es malo en sí mismo, por lo general en los días festivos el dinero se usa para malos propósitos.
Vicio es la “Disposición habitual al mal. Costumbre o apetito morboso, pero que produce placer. Mala costumbre o hábito contrario a las normas de la buena educación” (Larousse).
Como cristianos y a la luz de las Escrituras podemos afirmar que vicio es toda práctica y hábito pecaminoso. La gente del mundo, reconoce ciertos hábitos como “vicios”, pero al no someterse a la autoridad de la Biblia, no tienen autoridad moral para restringir …

Ropa inmodesta

Por Josué I. Hernández

El hombre y la mujer fueron creados desnudos (Gen. 2:22-25), este hecho es admitido por todos los estudiantes de la Biblia, Adán y Eva no utilizaban ropa. Fue Dios quien impuso que ellos se vistieran. Luego de su pecado, Dios cubrió con “túnicas” lo que sería malo que ellos descubrieran (Túnica: Manto amplio y largo, que cubre como mínimo desde la zona del cuello hasta las rodillas). Adán y Eva habían intentado desesperadamente cubrirse, y no pudieron; los improvisados “delantales” (Gen. 3:7-11) que confeccionaron con hojas de higuera, aún descubrían su desnudez y ellos lo sabían (Delantal: Faja que cubre la sección media del cuerpo). Dios cubrió en Adán y Eva la desnudez de sus cuerpos, y de ahí en adelante, la desnudez tendría una connotación sexual (cf. Lev. 18).   Entonces, la razón por la cual Dios los vistió se debe a que ellos entendieron la naturaleza sexual que Dios impuso a la desnudez. Comieron del “árbol de la ciencia del bien y del mal” (Gen. 2:15-17;…

“Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos”

Por Josué I. Hernández

         Jacobo y Juan fueron quienes pronunciaron estas palabras (Mar. 10:35). Ellos querían que el Señor les otorgara posiciones de poder en el reino venidero (Mar. 10:37; Mat. 20:21). Entonces, el Señor les preguntó si estaban dispuestos a seguirle y pagar el precio por ello, y ellos contestaron afirmativamente (Mar. 10:39). Luego de la amonestación pertinente, por su ambición carnal, el Señor les enseñó lo que es realmente la verdadera grandeza en el reino (Mar. 10:41-44). Si deseaban ser grandes en el reino, debían aprender a ser siervos “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (10:45).
         Hay una lección para todos nosotros en la petición de Jacobo y Juan. Motivados por la ambición de poder, ellos dijeron: “querríamos que nos hagas lo que pidiéremos”.   Es tan fácil se egocéntricos y preguntar, “¿qué hay para mí?”. Y no es fácil aquella disposición mansa y humilde, “Señor, ayúdame a…

La mentira de “una señal exterior de una gracia interior”

Por Josué I. Hernández

         Muchas personas en el mundo denominacional están desinformadas respecto a la ley del perdón revelada en el evangelio de Cristo, y el lugar del bautismo en  ella. En general se predica que el bautismo no es esencial para alcanzar la salvación, porque se supone que la salvación se alcanza por la fe sola y sin actos adicionales de obediencia. Entonces, los líderes religiosos de estas comunidades afirman que el bautismo es un acto por el cual el creyente declara su salvación.          El problema con esta doctrina de salvación sin el bautismo, es que es una mentira, una mentira adherida al corazón de muchos como hiedra. Esta doctrina falsa es creída y perpetuada por celosos estudiantes de la Biblia, que están esclavizando a muchos a la perdición.
         Lo que Dios dice es muy fácil de comprender, y todo corazón noble lo podrá aceptar. Leamos el lugar del bautismo en la ley del perdón del evangelio no-denominacional de Cristo: “El que creyere y fuere bautizad…

Los niños no son una maldición

Por Josué I. Hernández

         Lamentablemente, son muchos los que no consideran a los niños como un regalo precioso de Dios (Sal. 127:3). En cambio, piensan que los niños son una carga, una molestia, e incluso, una maldición. Ciertamente, hay responsabilidades importantes en la crianza de los niños. Los padres deben estar dispuestos a sacrificar el ego, el dinero, el tiempo, etc. Sin embargo, la alegría que viene al ser bendecido con hijos debe superar cualquier dificultad por tales sacrificios.
         El ejemplo de Jesucristo nos proporciona un paralelo con nuestro estudio de la crianza de los hijos. El escritor a los hebreos dijo, “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Heb. 12:2). Jesucristo estaba dispuesto a sacrificar su vida por el gozo puesto delante de él, para llevar a muchos hijos de Dios a la gloria (Heb. 2:10). Así como Jes…

¿Qué significa ser “masculino”?

Por Josué I. Hernández

         Varias son las mentiras de Satanás respecto a la sexualidad humana. Entre esas falsedades está la mentira sobre lo que se supone que sea la “masculinidad”. Y a pesar del movimiento de nuestra cultura hacia una visión más nebulosa de género, el diablo presenta ideas sumamente corrosivas sobre la “hombría”. Todo lo cual está opuesto al plan de Dios para los varones.          Si nuestra concepción de la virilidad se basa en las normas del mundo acerca de la masculinidad, la realización de lo que se supone sea un “hombre” será como buscar agua en el desierto. A la vez, el “macho” según los estándares de la actualidad, vivirá frustrado, y sufrirá las consecuencias de su proceder egoísta.
         Si queremos aprender cómo debe comportarse un hombre, no hay mejor estándar que Jesucristo. Jesús de Nazaret es la imagen perfecta de todo lo que Dios quiere para que cada varón sea “masculino” en el plan de Dios. Entonces, ¿qué rasgos, características, y valores, dem…

¿Evolucionó la palabra de Cristo?

Por Josué I. Hernández

Cuando hablamos de “evolución”, fácilmente nos viene a la mente el cambio o transformación gradual de algo. Por ejemplo, la evolución general orgánica popularizada por Charles Darwin. De esta filosofía naturalista, nació la “evolución teísta”, la cual afirma que Dios usó de evolución para crear los cielos y la tierra, y todo lo que en ellos hay. Y a esto es a lo que algunos se refieren cuando hablan de una supuesta evolución de la palabra de Cristo. Ellos ven el evangelio evolucionando en el Nuevo Testamento. Lo ven transformándose de una etapa primaria a una compleja. Los que afirman la evolución de la doctrina del Nuevo Testamento, asumen que la palabra de Cristo no fue dada tal y como la conocemos hoy, sino que al principio fue más simple, y que evolucionó a la complejidad que ahora observamos en el Nuevo Testamento. Por lo tanto, lo que leemos en los primeros capítulos de Hechos, y en las primeras epístolas, no sería un patrón doctrinal para nosotros, porque t…

El miedo a ser menospreciados

Por Josué I. Hernández

¿Alguna vez ha sido menospreciado? ¿Ha procurado la estima de alguien sólo para recibir el rechazo? Por ejemplo, aquel marido que rehúsa presentar a su mujer en un evento público, y procura que los asistentes no sepan que están casados. Ser menospreciados puede ser muy doloroso, ya sea por nuestro cónyuge, por nuestros amigos, o por nuestros compañeros de trabajo. Sufrir el menosprecio es un golpe íntimo y profundo. Jesucristo abordó este punto, diciendo: “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mat. 10:32,33).
¿Qué se sentirá estar delante del Todopoderoso y se rechazado por él? En tal caso, las palabras del Señor serán: “Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mat. 7:23). Esta negación no podrá ser superada. No habrá reconciliación. No habrá más …

Ganar, vencer, triunfar

Por Josué I. Hernández


“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Rom. 8:37). “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13).
         Queremos ser ganadores, y no perdedores. Fácilmente nos abrumamos por ganar, vencer, triunfar. Sin embargo, tal cosa no siempre ocurre en todas las empresas en las que nos involucramos. Algunas veces perdemos. Por otro lado, muchas veces podemos sacar grandes lecciones de la pérdida. El perder puede ayudarnos a construir nuestro carácter. No obstante, hay un área en la que ser un “perdedor” no es bueno, me refiero a lo concerniente a nuestra relación con Dios. Perder las bendiciones en Cristo es desaprovechar la vida (Col. 2:10), y perder el alma es la más grande pérdida que alguno pueda sufrir, y de la cual jamás podrá recuperarse. Cristo dijo: “¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Mat. 16:26).
En el día final habrá sólo …

¿Es todo bautismo “para perdón de pecados”, efectivamente “para perdón de pecados”?

Por Josué I. Hernández

         Si el inconverso no obedece la ley del perdón del evangelio de Cristo, revelado en el Nuevo Testamento, y sólo se somete a un bautismo “para perdón de pecados”, tal bautismo no resultará efectivamente en el perdón de sus pecados. Por ejemplo, el bautismo “para perdón de pecados” anunciado en la doctrina unitaria de los Sólo Jesús, es conforme a una doctrina desconocida en el Nuevo Testamento, enfocada en otro Jesús. Un evangelio diferente (Gal. 1:6). Tal bautismo “para perdón de pecados” no resulta efectivamente en el “perdón de pecados”, porque no pone a la persona en contacto con la sangre del verdadero Cristo (Apoc. 1:5; Hech. 22:16; Rom. 6:3-6). Algo similar podemos decir de los bautismos “para perdón de pecados” de grupos adventistas, e incluso, de algunos grupos pentecostales que no son unitarios, o del bautismo “para perdón de pecados” del catolicismo. Algunas denominaciones están predicando una ley del perdón similar, pero no están predicando la v…