Reuniones de Damas de la Iglesia de Cristo


Por Josué I. Hernández


Una reunión de mujeres en sí no es mala, pero el organizarla y llevarla cabo correspondería a las mujeres como individuos, y no a una o varias iglesias locales. Además, no podría ser regional o nacional, pretendiendo activar a la iglesia del Señor de manera universal, como organización en un encuentro social.
La autorización de Dios en el Nuevo Testamento es clave para determinar esto, y toda práctica cae en una de las dos categorías posibles, “Del cielo, o de los hombres” (Mat. 21:24). Y en las páginas del Nuevo Testamento no leemos acerca de encuentros de damas de la iglesia de Cristo, de conferencias de varones de la iglesia de Cristo, o de reuniones de jóvenes de la iglesia de Cristo, etc. Sabemos que algunos individuos cristianos, no la mayoría, viajaron por el mundo conocido y siempre buscaron a sus hermanos (cf. Hech. 9:26-29; Rom. 16:1,2; Fil. 2:25; 2 Tim. 1:17), pero nunca leemos de esfuerzos denominacionales por activar a la iglesia del Señor a nivel regional o nacional, ni mucho menos, a nivel internacional con encuentros y paseos. 

No hay en el Nuevo Testamento algún “Ministerio de Damas”. Los términos “ministro” y “ministerio”, nunca fueron usados para identificar alguna acción oficial de damas (“Ministerio de Damas”) en el Nuevo Testamento. Según las Escrituras, “ministro” es quien “sirve” sin importar que lo haga en asuntos espirituales o seculares (Luc. 10:40; Hech. 6:1; 1 Cor. 16:15; Ef. 4:12; Fil. 2:25; 1 Ped. 4:10-11), por este motivo son muchos los "ministros" y "ministras" en estos aspectos de la vida, pero no por eso su acción es un “Ministerio” (con mayúscula) según el uso denominacional de la palabra; sino que es un “ministerio” en el sentido de ser un “servicio” a otro. En este sentido, tanto el Gobierno, como Cristo, son "ministros" (cf. Rom. 13:4; 15:8). En consecuencia, si entendemos el uso correcto de los términos “ministro” y “ministerio”, las aplicaciones que hagamos también lo serán.

La obra de la iglesia local no incluye alguna conferencia nacional, o regional, de damas, paseos congregacionales, etc. No hay autorización bíblica para que la iglesia local haga esto. Es más, ni siquiera las hermanas, como individuos, podrían organizar un encuentro semejante a nivel de hermandad, usando el nombre o los recursos de la congregación local. Para determinar esto, no sirve el típico argumento, “¿Dónde dice la Biblia que no se puede?”. Los que seguimos la verdad en amor (Ef. 4:15), buscamos autorización, no prohibición. Por lo tanto, la pregunta que debiéramos hacer es otra, a saber, “¿Autoriza Cristo en su Nuevo Testamento que se realicen tales cosas (libro, capítulo, versículo)?”.

La obra de la iglesia local, de acuerdo a la capacidad de ella, involucra según el patrón bíblico, la predicación a los perdidos (1 Tes. 1:8), la edificación de los santos locales (Ef. 4:12), la disciplina de sus miembros (1 Tes. 5:14; 2 Tes. 3:6,14), la adoración (1 Cor. 14:26; Hech. 20:7) y la benevolencia limitada (para los santos, 1 Cor. 16:1,2). Y todo esto ha de ser dirigido por los ancianos (Hech. 20:28; Fil. 1:1), y si no los hay, la iglesia ha de ser representada por los varones (cf. Hech. 13:1; 1 Tim. 2:11-15). Pero, las hermanas no podrían organizar algo a nivel de congregación, porque éste no es su rol (cf. 1 Cor. 11:3; 14:34; 1 Tim. 2:12,15), mucho menos podrían organizar una actividad a nivel de hermandad.

Claro está que las damas de por sí, como individuos, es decir de acuerdo a su capacidad y libertad, pueden organizar algún encuentro de mujeres, salir de paseo si quieren, y ocupar sus propias finanzas, tiempo y recursos para ello, sin involucrar a alguna iglesia o iglesias en el proceso. Sin embargo, siempre debe procurarse que en tales encuentros de individuos no se use de manera denominacional los términos “iglesia” o “ministerio”, o se procure la “unidad en la diversidad” con quienes no andan en la verdad (cf. Rom. 16:17,18; 2 Jn. 9-11), como si por comida y actividades sociales podremos lograr lo que la verdad no ha podido por la rebeldía de alguno (cf. Rom. 16:17,18).

Así como hay diferencia entre las finanzas del individuo y las finanzas de la iglesia local, hay diferencia entre lo que la iglesia local debe hacer con sus recursos (lo cual ha sido designado por Dios) y lo que el individuo cristiano puede realizar con su fuerza y oportunidad.
Hay dos tesorerías que jamás se han de confundir, a saber, la tesorería del individuo cristiano y la tesorería de la iglesia local. El dinero de la tesorería del individuo cristiano es obtenido por medio del trabajo (Ef. 4:28), pero la iglesia local obtiene para su tesorería de la ofrenda voluntaria de los individuos que la componen (1 Cor. 16:1,2; 2 Cor. 9:6,7). El que supervisa y administra la tesorería del individuo cristiano es él mismo (Hech. 5:4), pero quien administra y supervisa la tesorería de la iglesia local son los ancianos locales (Tito 1:7; Hech. 11:30). El individuo cristiano con el dinero de su tesorería paga impuestos (Rom. 13:7) y hace buenas obras generales según su capacidad y oportunidad (Gal. 6:10; Ef. 4:28; Sant. 1:27), pero la iglesia local con el dinero de su tesorería financia la predicación eficaz del evangelio al edificar a los santos y predicar a los perdidos (Fil. 4:15,16; 2 Cor. 11:8), y socorre a los santos necesitados (Hech. 4:32,34; 1 Cor. 16:1,2).

La autonomía de una dada iglesia local no la autoriza a proceder fuera del patrón de las sanas palabras (1 Cor. 4:17; 1 Tim. 6:3; 2 Tim. 1:13) organizando encuentros de varones o de damas, paseos congregacionales, etc., desconocidos en las páginas del Nuevo Testamento, o donde el resultado sería la evidente “unidad en la diversidad” con los que toleran o practican el error doctrinal.

Queremos unidad, pero no vamos a sacrificar la verdad de Cristo para ello. La verdad nos hace libres y nos santifica (Jn. 8:32; 17:17), en cambio, el error nos esclaviza.

Extranjeros y peregrinos


Por Josué I. Hernández


         Mi último artículo abordó el tema de la inmigración y el derecho de una nación en virtud de sus leyes ordenadas por Dios (Rom. 13:1-4) para controlar quien entra y quien permanece en su país. El presente artículo trata la ciudadanía espiritual y la naturaleza de la vida del cristiano sobre la tierra.
         El apóstol Pedro escribió: Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma (1 Ped. 2:11). Un “extranjero” y “peregrino” es aquel que vive en un lugar sin ciudadanía y va de paso por él, pues está lejos de su verdadera patria. Esto describe la situación del cristiano en la tierra. A pesar de que a menudo vive entre personas con diferentes creencias y valores, su verdadera ciudadanía está en los cielos. El apóstol Pablo dijo a los filipenses: Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo (Fil. 3:20). La esperanza del cristiano está puesta en el cielo, y por lo tanto, ve su vida terrenal como un medio para un fin. Los fieles de la antigüedad establecieron un noble ejemplo de esta actitud. El escritor a los hebreos dijo: Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra (Heb. 11:13).
Los ateos y escépticos de la actualidad hacen burla de la idea de establecer una esperanza espiritual en cosas que están más allá de este mundo material. Niegan la existencia de Dios y del mundo espiritual, pero no pueden negar el hecho de la mortalidad del hombre sobre la tierra. De hecho, estamos como “residentes temporales” en el mundo, y esto es admitido por todos. Incluso, quienes niegan la Biblia no pueden negar el hecho de que la muerte es un suceso inevitable para todos: “…está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio (Heb. 9:27). Nos guste o no, lo aceptemos o rechacemos, la muerte está determinada para todos y la esperanza media de vida es relativamente corta en comparación con el lapso de tiempo general, y especialmente corta con la eternidad.

Debemos tomar en cuenta que 1 Pedro 2:11 no es la primera ocasión en la cual Pedro usa la palabra “peregrino”. El apóstol mencionó el término en 1 Pedro 1:1, e indicó como estos “elegidos” de Dios adquirieron su ciudadanía celestial. Se convirtieron en ciudadanos celestiales por medio de la obediencia al evangelio (1:2), aquella verdad que los hizo renacer (1:23). La sangre de Cristo fue rociada sobre sus conciencias (1:2; cf. Heb. 9:14), por lo cual sus almas fueron purificadas (1:22), naciendo de nuevo (1:23; cf. Jn. 3:3,5). Más adelante, Pedro nos indica que el bautismo en agua es lo que produce la limpia conciencia de salvación (3:21) con lo cual el cristiano llega a ser una nueva criatura (2 Cor. 5:17). Así, pues, el ciudadano celestial, como “extranjero” y “peregrino”, tiene la motivación para abstenerse de los deseos carnales que batallas contra su alma (1 Ped. 2:11). Su verdadera ciudadanía está en los cielos, y ahora es un extranjero y peregrino en relación con el mundo.

El debate por la inmigración


Por Josué I. Hernández


Son varios los países, entre ellos los Estados Unidos el más sobresaliente, en los cuales se ha levantado un fuerte debate por las políticas de inmigración. Algunos están presionando fuerte para que las leyes de inmigración sean más sueltas, más relajadas, más permisivas; mientras que otros anhelan leyes más estrictas. Como de costumbre, la brecha está determinada por  definidas líneas ideológicas (liberales y conservadores), con el argumento de liberales de izquierda presionando a favor de políticas de inmigración más abiertas. Naturalmente, los extranjeros ilegales también abogan por normas legales más relajadas, para lograr así establecerse junto a su familia en el país deseado.
Curiosamente, la religión ha surgido recientemente como una fuerza adicional que se ha unido al debate. Algunos religiosos hacen un argumento a favor de leyes de inmigración más abiertas, afirmando que Estados Unidos tiene una obligación moral de admitir extranjeros en su país, especialmente aquellos que enfrentan duras pruebas sociales en sus propios países. Ciertos pasajes de la Biblia se están utilizando para hacer avanzar el argumento liberal de fronteras más abiertas; pero, como veremos, estos pasajes se están torciendo y se están aplicando fuera de su contexto. Para empeorar la situación, varios otros pasajes de la Biblia, con principios claramente aplicables se están ignorando adrede. Sin embargo, algunas cosas básicas deben ser entendidas.

         En primer lugar, la Biblia reconoce el principio de identidad y soberanía nacional. En el día de Pentecostés, después de la resurrección y ascensión de Cristo, mencionado en Hechos capítulo 2, judíos devotos “de todas las naciones bajo el cielo” se congregaron en Jerusalén (Hech. 2:5; cf. Apoc. 1:7; 5:9). El sustantivo “nación” (gr. “ethnos”) hace una clara distinción de las personas sobre la base de la lengua, la cultura y la ubicación geográfica. Dios mismo proveyó el catalizador de las identidades nacionales propias cuando confundió las lenguas (Gen. 11:1-9). Unido por su propio lenguaje peculiar, cada pueblo migró para encontrar su región de asentamiento donde desarrolló su cultura distintiva. Conforme a Romanos 13:1-4, la principal función ordenada por Dios para el Gobierno es proteger a sus ciudadanos de los malhechores. Esto incluiría, obviamente, y lógicamente, resguardar primeramente las fronteras nacionales. Romanos capítulo 13 autoriza a una nación a desarrollar sus propias reglas y directrices de admisión a los extranjeros. Por lo tanto, en lugar de citar de manera tan pésima las sagradas Escrituras, los religiosos liberales deben considerar lo expresado de manera explícita e implícita en Romanos 13:1-4 y 1 Pedro 2:13-15.

En segundo lugar, debemos admitir que gran parte de la controversia por la inmigración se debe a refugiados de países predominantemente musulmanes. Cabe señalar que, para que una inmigración sea adecuada y conforme a las leyes de orden civil, los inmigrantes deben estar dispuestos totalmente a adherirse a las leyes del país al cual desean entrar. De no hacerlo, el ingreso de refugiados daría lugar al caos y la anarquía, lo cual es la condición opuesta a lo que Pablo describe en 1 Timoteo 2:2 y Romanos 13:1-4. Debido a que el Islam no es un simple religión, sino más bien una ideología religiosa, ningún musulmán estará absolutamente de acuerdo con todas las leyes constitucionales de un dado país, sea Estados Unidos o Chile. El Corán está repleto de enseñanzas que contradicen los derechos fundamentales protegidos por nuestra Constitución. Para el verdadero musulmán, el Corán es la Constitución. Esta es la razón por la cual la ley sharia es practicada en muchos países culturalmente islámicos.

En tercer lugar, ciertamente uno debe amar a su prójimo, y ayudar a los heridos (cf. Luc. 10:30), practicar la hospitalidad, y socorrer a los necesitados (Mat. 22:39; Rom. 12:13; Heb. 13:1,2). Pero, no es simple “hospitalidad” cuando un Gobierno toma dinero de algunos ciudadanos arbitrariamente para darlos a otro grupo de su predilección. Las instrucciones de estos pasajes bíblicos no son para los gobiernos, sino para los individuos. Si quitar dinero a unos para darlo a otros es “hospitalidad”, los ladrones son los más hospitalarios de la tierra.


Por último, los que están a favor del aborto y el matrimonio homosexual, no pueden usar la Biblia contra aquellos que defienden la identidad nacional, el respeto a la Constitución y la defensa de la soberanía del país. Es una hipocresía tal proceder. Si realmente están preocupados por los derechos humanos, será bueno que condenen con vehemencia el asesinato de aquellos más vulnerables de nuestra sociedad, los no nacidos que son abortados.

Sátira Del Libro De Mormón


Por Josué I. Hernández


Sátira: “Composición poética u otro escrito cuyo objeto es censurar acremente o poner en ridículo a alguien o algo” (Real Academia Española). “Panfleto, discurso, escrito, dibujo, etc, que censura las costumbres públicas o privadas, o que ridiculiza a alguien o a algo” (Larousse).

“Y se construyeron de una manera sumamente ajustada, de modo que podían contener agua como un vaso; y el fondo estaba ajustado como un vaso, y los costados estaban ajustados de la misma manera; y los extremos terminaban en punta; y también la cubierta estaba ajustada como un vaso, y su longitud era la de un árbol; y la puerta, al cerrarse, quedaba ajustada a semejanza de un vaso” 
(El Libro De Mormón, Éter 2:17, énfasis nuestro)

En la lectura del Libro De Mormón muchos estudiantes sinceros se han tropezado con la frase “y su longitud era la de un árbol” (Éter 2:17) al considerar que el Señor había dicho “…Poneos a trabajar y construid barcos a semejanza de los que hasta ahora habéis hecho…” (Éter 2:16).  ¿Cómo es que un barco tendría la longitud de un árbol? ¿Qué tipo de árbol sería el indicado? ¿Se deben incluir las raíces del árbol en la longitud?
Creo que el problema recae en una ignorancia del “egipcio reformado”, pero dicha ignorancia debe ser superada para captar la enseñanza.
La palabra “longitud” (del egipcio reformado, “mortadela”) simplemente es “La magnitud física que expresa la distancia entre dos puntos, que por lo general se considera en la mayor dimensión de la superficie de un cuerpo” (Egyptian-English Lexicon of the Book of Mormon, P. T. Barnum, p. 89).  Entonces, es razonable que la longitud de un árbol sea la medida vertical de éste, no su anchura, por supuesto. De todas maneras, hay mucho debate entre los eruditos por la inclusión o exclusión de las raíces del árbol ¿Deberían ser incluidas las raíces en la medida? Acalorados debates no han solucionado el problema.
Ahora bien, la mayoría de eruditos liberales creen que las raíces deberían ser consideradas para establecer la “longitud” requerida. Sin embargo, esta posición le provoca muchas dificultades al estudiante sincero, ¿por qué? Porque nos damos cuenta de que un árbol podría tener estructuras diferentes desde la raíz a la copa, comenzando desde el suelo ¡Esto no lo podríamos tolerar! Considero que iríamos más allá de lo que está escrito si aceptásemos la definición liberal para la palabra “longitud”.
Sin embargo, el problema no termina ahí, hay algo adicional que debemos considerar. El dilema más grande para interpretar este texto se origina cuando intentamos determinar el tipo de árbol  involucrado en el pasaje. Según Aesop's Expository Dictionary of Egyptian Words (p. 1108), hay cuatro sustantivos que se traducen “árbol” en el Libro De Mormón.  Estos son: 1) Shrubeto,  2) Busha,  3) Brancheo, y  4) Rakasceilos.  Ésta última palabra es la mencionada en nuestro texto (Éter 2:17). 
Estoy seguro que todos podemos comprender lo que implica la palabra “rakasceilos” en semejante contexto, cuando observamos que de ella obtenemos por transliteración la palabra “rascacielos”.  Y, sólo como información adicional, debemos señalar que “rakasceilos” también se encuentra en el texto original en 1 Nefi 8:10, y una forma distante de “Rrakasceilos” se encuentra en Jacob 5:10, donde nuestra versión traduce “olivo silvestre” (véase Synonyms of the Book of Mormon, Walt Disney, p. 1356).

Estamos totalmente seguros que el barco mencionado en Éter 2:17 tuvo una gran longitud; la longitud de un árbol grande, muy grande. Además, la interpretación del pasaje se hace más fácil cuando consideramos la reciente evidencia arqueológica por la cual ha quedado bien establecido que algunos árboles egipcios podían medir más de 200 longitudes (éste también sería un estudio interesante y que está sujeto a mucho debate también).
Esperamos que usted estudie diligentemente el Libro De Mormón, así se dará cuenta de lo cierto de sus afirmaciones. Tal como son ciertas las especulaciones de los periódicos sensacionalistas de hoy.

Obras de consulta para el egipcio reformado:
1.    Egyptian-English Lexicon of the Book of Mormon, P. T. Barnum, p. 89
2.    Aesop's Expository Dictionary of Egyptian Words, p. 1108

3.    Synonyms of the Book of Mormon, Walt Disney, p. 1356


La existencia de Dios



Por Josué I. Hernández


No podremos quitarnos de encima las grandes preguntas que guardan relación con la existencia, el propósito, el significado y el destino; y así como el teísmo ha de presentar sus razones, también lo ha de hacer su contraparte, el ateísmo. Es decir, no basta con afirmar "Dios no existe", han de exponerse las líneas deductivas por las cuales se llega a semejante conclusión.
El ateísmo afirma mucho, y no ofrece argumentos convincentes para ello (¿Cuál es la evidencia que nos permite creer que el ateísmo es cierto?). Ahora bien, en mi opinión, hay buenas razones para creer que Dios sí existe, y no hay buenas razones para creer al contrario. Es más, debo admitirlo, es mi firme convicción que Dios existe, pues veo que hay razones lógicas y totalmente razonables para creer así.

Sea como fuere que observemos la realidad física, podemos admitir con total libertad que ningún elemento de ella puede explicar en sí mismo su propio origen. Es decir, al tomar el universo físico y desmenuzarlo hasta sus componentes más básicos y diminutos, siempre quedamos con una entidad física o cuantitativa que no posee una razón de su propia existencia en sí misma. El universo no halla en sí mismo su propio origen. La causa queda fuera del universo, es anterior a él. Lo cual significa que la causa del universo no es física, sino espiritual, y es superior al propio universo.
Luego, al observar nuestro derredor nos encontramos con información, con tanta información que no puede ser etiquetada como aleatoria. Y bien sabemos que donde encontramos información, hay una mente que la dispuso en una secuencia lógica para nosotros. La información de una enciclopedia no se produce a sí misma. El Quijote de la Mancha no fue impreso por la explosión de una imprenta. Este artículo es el fruto de una mente. Si tomamos solamente nuestro ADN nos asombramos con la información allí dispuesta para posibilitar la vida humana. La inteligibilidad del universo asume una mente previa, una mente sobrehumana.

Por lo tanto, nos encontramos con una causa no física, que es externa al universo y superior a él. Ha de ser una causa eterna, no sujeta a tiempo/espacio, quien es la causa intelectual de nuestra existencia, una mente creadora sobre humana, divina, Dios.

¿Cómo se explican los eventos paranormales en los cuales espíritus, espectros y fantasmas, hacen visible su presencia, cómo por ejemplo el caso reciente en Puerto Montt (Chile)?

Por Josué I. Hernández

Esta pregunta, así formulada, supone que en realidad han ocurrido tales cosas, y la persona creyendo que tales cosas son hechos históricos verídicos, luego formula la pregunta, sin cuestionar primeramente el hecho, sino sólo buscando un propósito para la supuesta aparición. Sin embargo, habría que probar que tal cosa sucedió, para luego buscar una explicación.

Ciertamente ha habido muchas personas afirmando haber visto espíritus, fantasmas, demonios, etc., pero una afirmación generalizada no es prueba de que tales cosas son hechos reales de por sí. Un suceso se cree como históricamente verídico siempre y cuando se pueda probar fehacientemente por testigos competentes y honestos, cuyo testimonio sea concordante, y donde no intervino algún prejuicio previo. 

He aquí la diferencia entre los sucesos bíblicos y las afirmaciones de apariciones fantasmales de la superstición actual, de la histeria, de la hipnosis autoinducida, etc. Hay buenas razones para creer en los hechos registrados respecto a Cristo, y el propósito que estos dan a nuestras vidas. Pero, no hay buenas razones para creer las afirmaciones de apariciones de fantasmas modernos.

Cuando abordamos este tema, también debemos considerar el propósito para el cual se apareció el supuesto fantasma (a un grupo reducido, en un ambiente oscuro). Nos dicen que muchas de estas apariciones han sucedido para revelar ciertas verdades de Dios. Pero, esto de por sí resulta incoherente, ya que el Dios verdadero nunca envió fantasmas para revelar su verdad (Heb. 1:1,2). El Dios verdadero ha revelado definitivamente por medio de los apóstoles de Cristo “la fe” que hemos de abrazar y seguir (Jud. 3). Por lo tanto, no hay revelaciones nuevas de Dios en la actualidad, mucho menos a través de fantasmas. 

Debemos dirigirnos a las Escrituras (2 Tim. 4:2; Hech. 20:20-32), y nunca olvidar que la ciencia ficción y las vanidades de las mentes sin Dios, no proveen realidad sustancial. Algunos son como los descritos por Pablo a los colosenses, “basándose en las visiones que ha visto, hinchado sin causa por su mente carnal” (Col. 2:18, LBLA).

Debemos destacar, que algunas personas que reclaman haber visto fantasmas horribles enviados de Satanás, nunca son cristianos, nunca creen en la Biblia, nunca obedecen a Dios. En la mayoría de los casos, los supuestos testigos de hechos paranormales, han rechazado de plano la fe en el Dios de la Biblia. Ellos quieren que todo el mundo les crea, pero no me creen a mí si digo que soy Napoleón o Cristóbal Colón. A los tales debemos enseñarles con mucha paciencia el evangelio, pero si no nos escuchan, debemos dejarlos (cf. Mat. 15:14; Hech. 13:46) porque su asociación será nociva (1 Cor. 15:33).

Demonología Bíblica


Adaptado por Josué Hernández de las obras "Los Demonios" y "¿Hay endemoniados hoy?" escritas por Wayne Partain


Conceptos Errados.
  • Son los espíritus de hombres malos (Ecl. 12:7; Luc. 16:19-31).
  • Los demonios están muy activos ahora, obrando en Adolfo Hitler, Charles Manson, en los gobiernos, en los criminales.
  • Los demonios son responsables de nuestro pecado.

Satanás Sí Vive Y Obra, Pero Esto Es Muy Distinto A Estar Endemoniado.
  • Satanás seduce y atrae a través de los deseos malos de nosotros (Sant. 1:14).
  • Engaña y destruye a través de las doctrinas y filosofías humanas (Col. 2:8). Él tiene muchos ministros (2 Cor. 11:13-15; 1 Tim. 4:1-5).
  • Tiene sus "principados... potestades... huestes espirituales de maldad en las regiones celestes" (Ef. 6:12).
  • Satanás tiene sus ángeles (Mat. 25:41).

La Naturaleza De Los Endemoniados, Los Que Tenían Espíritus Inmundos.
  • Se llaman espíritus malos (Luc. 7:21).
  • Algunos peores que otros (Mat. 12:45).
  • Algunos más fuertes que otros (Mar. 9:29).
  • Entraron, salieron (Luc. 11:24-26).
  • Tomaron posesión de animales (Mar. 5:13).
  • Hablaron por la boca del endemoniado (Mar. 1:24).
  • Reconocieron a Jesús (Mar. 5:7).
  • Moraron en lugares asolados, en montañas, entre sepulcros, en lugares secos (Mar. 5:2-5; Luc. 11:24).
  • No querían ir al abismo (Luc. 8:31).
  • Sabían que tenían poco tiempo (Mat. 8:29; Mar. 5:7; Luc. 8:28).

La Actividad Dañina De Los Demonios.
  • Tomaron posesión de varias personas para oprimir, afligir física y mentalmente: a un hombre (Mar. 1:23); a una mujer (Luc. 8:2); al hijo de un hombre (Luc. 9:38); a la hija de la mujer siro fenicia (Mar. 7:25).
  • Resultados tristes: mudo (Mat. 9:33); ciego (Mat. 12:22); sordo (Mar. 9:25); salvaje (Mat. 8:28); como epiléptico (Mat. 17:15); como convulsión (Mar. 1:26); crujir dientes (Mar. 9:18); espuma (Luc. 9:39, 42); caerse (Mat. 17:15); fuerza sobrenatural (Mar. 5:4).
  • Siempre había distinción entre los endemoniados y los enfermos (Mat. 4:24; 8:16; 10:1; Mar. 1:32-34
  • Los demonios que tomaron posesión de algunas personas no les hicieron pecar.

¿Hay Endemoniados Hoy?
  • Algunos pastores religiosos dicen que sí… y profesan ser exorcistas.
  • Periódico: “Exorcista saca demonio a muchacho de 17 años”.
  • Hay mucha curiosidad por los demonios. “The Exorcist” (novela y película), no presenta conceptos bíblicos.

Los había en el primer siglo
  • Como vimos, el Nuevo Testamento presenta muchos ejemplos.
  • No era desorden emocional o psicológico.
  • Tampoco era superstición.
  • Los demonios eran, y son, personalidades (espíritus con voluntad malévola).

Tenían conocimiento sobrenatural
  • Marcos 5:6-7, “Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él.  Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes”.

Jesús los echaba fuera sin esfuerzo físico ni show
  • Luc. 10:18, Satanás cayó del cielo cuando Jesús y los apóstoles echaban fuera los espíritus inmundos.
  • Luc 11:21-22, “Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee.  Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín.” El “hombre fuerte” (Satanás) fue vencido por Cristo. Le quitó sus “armas” cuando echó fuera los demonios.

Jesús lo hizo simplemente con su Palabra
  • Jesús no usaba encantamientos, ceremonias, ritos largos.
  • Daba la orden y los espíritus inmundos salían.
  • Tenía poder sobre Satanás.

La gente quedaba maravillada
  • Lucas 4:36, “Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen?”

El reino se acercaba
  • Lucas 11:20, “Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros”.
  • Porque conquistaba a Satanás y el pueblo podría salir del reino de Satanás y ser trasladados al reino de Cristo  (Col. 1:13) cuando el reino fuera establecido.

Pero los endemoniados no eran acusados de pecado
  • No se les decía que debían arrepentirse.
  • No eran responsables.
  • Los demonios tomaban el control de su cuerpo y de su mente. Marcos 5:3-5, “tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas… atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos... dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras”.
  • Las víctimas (los endemoniados) no pudieron evitarlo.

Los apóstoles los echaban fuera por la autoridad de Cristo
  • Mateo 10:1, “Llamando a sus doce discípulos les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera…”
  • Lucas 10:17, “Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre”.
  • Hechos 16:16-18, “muchacha que tenía espíritu de adivinación… Pablo dijo al espíritu; Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora”.

Había falsos “exorcistas”
  • Hechos 19:13-16, “exorcistas ambulantes”fracasaron y fueron dominados por el espíritu malo.
  • Hoy en día hay muchos falsos “exorcistas”. En primer lugar no hay endemoniados, y en segundo lugar, si existiera tal fenómeno, el espíritu malo saltaría sobre los falsos “exorcistas” para dominarlos.

No existe este fenómeno hoy
  • Pastores y otros que profesan echar fuera demonios son falsos, como los “exorcistas ambulantes” de Hechos 19:13.
  • Profesan echar fuera demonios porque es algo sensacional, atrae a la gente.
  • Y la gente trae dinero que es lo más importante para tales “pastores”.
  • Son mercaderes que “comercian con la palabra de Dios” (2 Cor. 2:17).
  • Muchos dicen, “Pero yo sé lo que he visto y oído. Hay testigos. Hay prueba”. También hay testigos para los “milagros” católicos. ¿Usted los acepta? Dicen los mormones que ellos hablan en lenguas. ¿Usted los cree? Hay testigos para “probar” toda mentira.
  • 2 Tesalonicenses  2:9, 10, “…obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos” (cf. Mat. 24:24).

Si no hay endemoniados hoy, ¿qué causa tanto pecado?
  • No negamos el poder de Satanás.
  • Satanás entra en el hombre ahora y hace toda clase de maldad pero no puede hacer nada contra la voluntad de las personas.
  • La gente se somete a él (Rom. 16:16).

Satanás no entra sin su permiso
  • Satanás entró en Judas -- pero ¡con su permiso! (Jn. 13:27)
  • Satanás llenó el corazón de Ananías y Safira para mentir -- pero, ¡con su permiso! (Hech. 5:3).
  • Resistid al diablo, y huirá de vosotros (Stgo. 4:7).

No decir “demonio de avaricia”
  • Entonces, no conviene hablar del “demonio de avaricia”, etc.
  • Nadie es “posesionado” involuntariamente.
  • El problema de la actualidad se describe en Santiago 1:14.

Distrae a la gente del verdadero peligro
  • Muchos están fascinados del tema de la “posesión demoniaca”.
  • Más bien, deberían preocuparse por las tentaciones del diablo (1 Tim. 4:1).

Los que no son cristianos
  • Su problema no es “posesión demoniaca”, aunque sí están bajo el control de Satanás.
  • Romanos 6:16, “si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia”.

Los que son cristianos gozan de gran libertad
  • Romanos 6:17-18, “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados;  y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia”.

Conclusión
  • En Zacarías 13:2 fue profetizado "haré cortar de la tierra a los profetas y al espíritu de inmundicia". A su vez, en 1 Corintios 13:8-10 se explica la cesación de profecías, y al terminar las profecías también fue cortado el espíritu inmundo.
  • El fenómeno existió en el primer siglo para demostrar la superioridad de Cristo y los apóstoles sobre Satanás y sus ángeles (Luc. 10:17, 18; 11:20-21).

Preguntas y respuestas sobre la iglesia


Por Josué I. Hernández


¿Es correcta la expresión “ir a la iglesia”? ¿Por qué?
No, no es correcta esta expresión, porque los cristianos no “vamos a la iglesia” sino que “nos reunimos como iglesia”.

La palabra griega traducida “iglesia” es EKKLESIA: ¿Cristo originó esta palabra?
No, Cristo no originó esta palabra, sino que utilizó un término que ya se usaba comúnmente entre los griegos para describir una asamblea de gente que llamada se reunía aparte.

¿Qué entendían los de habla griega al oír la palabra “iglesia” (Hech. 19:32,39,41)?
Ellos entendían el término “iglesia” como un grupo de individuos que llamados se reunían para tratar algún asunto.  Para ellos el término denotaba una concurrencia, una congregación, una asamblea.

¿Por qué Jesucristo aplicó esta palabra a sus discípulos? 
Porque los cristianos han sido llamados de las tinieblas del mundo a la luz del Señor, del reino de las tinieblas al reino de Jesucristo.

¿En qué sentido hemos sido “llamados” (1 Ped. 5:10)? 
Hemos sido llamados en un sentido moral y en un sentido espiritual por el evangelio de Cristo.

¿Quién es el constructor y dueño de la “iglesia” (Mat. 16:18)? 
El constructor y dueño de la iglesia es Jesús. 

¿Cuál es la “roca” sobre la cual fue edificada la iglesia (Mat. 16:13-20)? 
La propia Divinidad de Jesucristo como el Santo Hijo de Dios: Cristo es la “roca” fundamental (Ef. 2:20).

¿Qué significa la frase: “iglesia de Cristo”? 
Significa que la iglesia pertenece a Cristo, es decir: Cristo es el dueño de la iglesia.

¿Desde cuándo la “iglesia” estuvo en la mente de Dios (Ef. 1:4)? 
Desde la eternidad, antes de la fundación del mundo.

¿Hay alguna diferencia entre la “iglesia” y el “reino de los cielos” (Mat. 16:18,19)? 
No, no hay diferencia.  Los cristianos como “individuos” son la “iglesia” y como “gobierno” son el “reino”.

Cristo murió por todo el mundo (Jn. 1:29; 3:16; 1 Jn. 2:2), pero: ¿Quiénes gozan de los beneficios de la sangre de Cristo (Rom. 3:25; Hech. 20:28; Ef. 5:23,25)? 
Los que gozan de todas las bendiciones espirituales por la sangre de Cristo son la iglesia.

La iglesia no tiene poder para salvar, pero: ¿Hay salvación fuera de la iglesia (Ef. 5:23)?  ¿Por qué? 
La iglesia no tiene poder para salvación, Cristo salva solamente a la iglesia: Él es el Salvador.

¿Qué ejemplo nos da Pablo en Hechos 9:19,26,28? 
Nos da el ejemplo de procurar siempre relacionarnos con una congregación de cristianos, buscando el reino de Dios primero.

¿A qué contribuyen las asambleas de la iglesia (Heb. 10:24)? 
Contribuyen a ejercitar la “consideración” los unos con los otros, para “estimularnos” a seguir adelante en el amor y las obras que Dios quiere ver en nuestras vidas.

¿Qué debemos procurar para nuestros hermanos en los servicios de reunión (1 Cor. 14:26)? 
Debemos procurar la edificación de los demás, no sólo adorar a Dios. 

¿Es pecado la indiferencia y la negligencia hacia las reuniones de la iglesia (Heb. 10:25)?  ¿Por qué? 
Sí, es pecado, porque no podemos acostumbrarnos a solucionar los problemas que se nos presenten “faltando” a las reuniones de la iglesia.

¿Qué tan importante es su asistencia a las reuniones de la iglesia? 
Es muy importante, demasiado importante para Dios y para los hermanos.

Muchos cristianos prefirieron morir antes que negar su fe (Apoc. 2:10; 3:5) ¿Está usted dispuesto a morir con tal de no faltar a las reuniones de la iglesia? 
Sí, debo estar dispuesto a morir antes que faltar a las reuniones de la iglesia, porque no quiero separarme de Dios y del pueblo de Dios.

Cristo dio su vida por nosotros: ¿Es injusto si sufrimos por amor a Él (2 Tim. 2:11,12)? 
No, no es justo sufrir por amor a aquel que dio su vida por todo el mundo y nos da la vida eterna.

¿Qué hará un cristiano maduro y comprometido al ver que no podrá congregarse determinado día? 
1. Esforzarse por asistir a pesar de las dificultades, no rendirse.
2. Procurar avisar a los hermanos que no podrá asistir para que la iglesia sepa.
3. Ver cuál fue el problema que impidió su asistencia y solucionarlo para que no se presente nuevamente el mismo problema.
4. Prepararse durante la semana para evitar todo compromiso durante el tiempo de reunión.

¿Ha pecado usted “dejando de congregarse”?  Si su respuesta es positiva: ¿Qué debe hacer para alcanzar el perdón de este grave pecado (Hech. 8:22; 1 Jn. 1:9)?
La negligencia nunca es buena y es seña de que no se ha comprendido la importancia de las reuniones como iglesia del Señor. 
Siempre será necesario arrepentirse de la negligencia pidiendo perdón a Dios para que la sangre de Cristo nos lave de este pecado.

¿Qué cambios se compromete a realizar para nunca más faltar a las reuniones de la iglesia?
Los cambios que haya que realizar son necesarios ¡ya! 
No se puede esperar pensando que no ocurrirán más problemas. Las cosas no se solucionan solas, es necesario que yo haga algo, debo esforzarme (Mar. 12:30).

¿Cuántas clases de personas hay en el mundo?
Dos clases (Mar. 16:16; Hech. 2:38; 11:26).

¿Cuántos caminos y destinos hay para elegir?
Hay dos caminos cada uno con su respectivo destino (Mat. 7:13-14). 

¿Qué es la “iglesia universal”?
Son todos los salvos en el mundo que por la obediencia al evangelio se han separado del mundo y del pecado y están unidos como hermanos en una relación espiritual con Dios (Mat. 16:18; Col. 1:18; Ef. 1:22; 5:25; Heb. 12:23).  La iglesia universal nunca se congrega, aun así, todo “salvo” en el mundo es miembro de ella. 

¿Qué es la “iglesia local”?
La iglesia local es un grupo de cristianos que se reúnen en determinada localidad conforme al modelo novotestamentario; esta iglesia está compuesta de gente salva unida para llevar adelante la misión para la cual han sido llamados (Hech. 8:1; 9:32; 11:25,26). 

¿Es uno siempre miembro de la congregación más cercana?
No, uno es miembro de la congregación donde decide poner su membresía para servir a Dios y ser fiel allí junto a los demás miembros de ésa congregación (Rom. 16:1-2; Hech. 9:19, 26-28).

¿Por qué no debemos asociarnos con una denominación?
Porque las denominaciones son de invención humana, no cumplen el deseo de Dios de reunir a las personas en Cristo (Ef. 1:10).  Todas las denominaciones glorifican al hombre y promueven la división (Jn. 17:20-21).

¿Dónde y cuándo tuvo principio la Iglesia Bautista Regular?
La primera Iglesia Bautista Regular de que tenemos conocimiento tiene fecha del año 1607, y fue fundada en Londres por un Sr. Smyth, quien había sido clérigo en la Iglesia Anglicana. Fue fundada sobre los principios de los Bautistas Generales.

¿Dónde y cuándo tuvo principio la Iglesia Bautista Particular?
En el año 1633, en Londres bajo la dirección del Sr. Spilsbury.

¿Dónde y cuándo tuvo principio la Iglesia Metodista?
El Metodismo lo comenzaron Carlos y Juan Wesley. Este movimiento tuvo principio en forma de sociedades para edificación mutua, la primera de éstas siendo organizada en el año 1729, pero no alcanzó estado de existencia independiente como iglesia autónoma hasta el año 1740 en Inglaterra.

¿Dónde y cuándo tuvo principio la Iglesia Presbiteriana?
La Iglesia Presbiteriana tuvo su origen en Escocia en el año 1557.

¿Dónde y cuándo tuvo principio la iglesia de Cristo?
La iglesia de Cristo fue establecida en Jerusalén, por Cristo mismo (Mat. 16:18; Hech.    2:38,41,47,42).  No tiene “credo” sólo la Biblia. 
Siempre que se predica el evangelio se producen cristianos (Luc. 8:11; Mat. 13:19) y estos cristianos forman son la iglesia (Hech. 2:47).

¿Cuántos “cuerpos” tiene Cristo?
Cristo tiene un solo cuerpo, su iglesia (Ef. 1:22,23; 5:23).

¿Quién es la cabeza de la iglesia?
Cristo es la “cabeza” de la iglesia.  Cristo no dejó representante terrenal de su autoridad (Mat. 28:18).  Cristo ejerce autoridad sobre su iglesia a través de su palabra (Jn. 12:48).

¿Cuál es la relación de la “cabeza” con los “miembros”?
El oficio de la cabeza es gobernar y controlar al cuerpo, y todo cuerpo funciona según mande la cabeza.  Por eso la iglesia ha de mirar a Cristo para recibir de él dirección en todo asunto de obra y adoración.  La iglesia no es institución democrática, los miembros no tienen derecho de gobernarse a sí mismos.  

¿Cómo puede uno aprovechar los beneficios de la muerte de Cristo?
Todos pueden aprovechar los beneficios de la muerte de Cristo al salir del pecado y hallarse en la iglesia por la cual Él se entregó (Hech. 20:28).  Solamente tienen promesa de salvación en Cristo los obedientes al evangelio (Hech. 2:38,41,47; Ef. 5:23). 

¿Dónde se reconcilia la gente con Dios?
La necesidad absoluta de la reconciliación con Dios es reconocida por todo cristiano.  Esta reconciliación se lleva a cabo en el “un cuerpo”, es decir, en la iglesia (Ef. 2:16).

¿Dónde está la salvación? 
Hallarse en Cristo es hallarse en su cuerpo, la iglesia.  El apóstol Pablo afirma que los hermanos de Roma habían sido bautizados en Cristo (Rom. 6:3), y luego afirma que eran "un cuerpo en Cristo" (Rom. 12:5). 
Uno puede ser salvo solamente en el “cuerpo” de Cristo, es decir en la iglesia de Cristo (2 Tim. 2:10; Ef. 5:23).

¿Cómo y cuándo entramos en Cristo?
Entramos en Cristo por la obediencia al evangelio (Gal. 3:26-27; Hech. 2:47), en este preciso instante entramos a la iglesia de Cristo.

¿Qué es “la casa de Dios” (1 Tim. 3:15)?
La casa de Noé era su familia (Heb. 11:7).  La casa del carcelero era la familia de él (Hech. 16:34).  Se sigue, pues, que la casa de Dios es la familia de Dios. 
En sentido espiritual hay dos familias en el mundo: la familia de Dios y la de Satanás.  La familia de Dios se compone de sus hijos.  Si uno ha nacido de nuevo es hijo de Dios y miembro de la familia de Dios.  En la iglesia hay salvación, porque al renacer (Jn. 1:12,13; 3:3,5; 1 Ped. 1: 23-25) entramos en la familia de Dios.

¿Cuál debe de ser nuestra actitud hacia la iglesia?
Citando el libro: "Sana Doctrina" escrito por C. R. Nichol y R. L. Whiteside: Detestable es aquel espíritu que profesa reverencia por Cristo y se burla de su iglesia o habla de ella a la ligera.  Eso indica falta del respeto a las cosas sagradas, y muestra ignorancia de la relación entre Cristo y su iglesia.
Cuando Pablo perseguía a la iglesia, perseguía a Cristo (Hech. 22:7).  Hablar ligeramente de la iglesia es tratar a Cristo con desprecio porque la iglesia es el cuerpo de Cristo (Col. 1:18).  No puede uno reverenciar a Cristo y al mismo tiempo tener en poco a su cuerpo.
La iglesia es la esposa de Cristo (Ef. 5:25-32) y Él la ama más tiernamente que cualquier hombre jamás haya amado a su esposa.  La iglesia es el cuerpo espiritual de Cristo, y él ama ese cuerpo más de lo que amó su cuerpo físico aquí en la tierra.


Hoy es "viernes", pero el "domingo" se acerca


Por Josué I. Hernández 


Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos”  (Luc. 22:31-32).

Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”  (1 Cor. 10:12-13).

“Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo”  (Mar. 16:7).


Un “viernes” en la vida de Pedro

Era temprano, en la madrugada del viernes, cuando Pedro siguió a Jesús desde lejos.  Demasiadas cosas abrumadoras habían sucedido en tan poco tiempo.  La comida pascual, la institución de la cena del Señor, la discusión entre los apóstoles sobre quién sería el mayor en el reino, el lavamiento de los pies de los discípulos por el propio Cristo quien les enseñó sobre el servicio humilde.
Ahora, luego de la oración agonizante en Getsemaní, todo lo que sucedió se tornó negro, como la más oscura noche.  Jesús había sido traicionado por Judas con un beso hipócrita, y luego había sido llevado delante del Sanedrín para responder a varias acusaciones que pesaban contra él.  La acusación más grave era la de blasfemia, y por lo tanto fue condenado a muerte.  Luego, los honorables miembros del Sanedrín, demostraron cuan malvados pueden ser los miembros fanáticos de una religión cuando le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban” (Mat. 26:67).

         Me pregunto cómo es que Pedro se sentó con los alguaciles, para ver el fin” (Mat. 26:58) los cuales, junto a los siervos, “habían encendido un fuego; porque hacía frío, y se calentaban; y también con ellos estaba Pedro en pie, calentándose” (Jn. 18:18), y todo lo anterior, a la vez que el Señor era juzgado hipócritamente en la farsa más grande de la historia de la humanidad.   
Pedro totalmente convencido había dicho: “Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré” (Mat. 26:33), “Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré” (Mat. 26:35).   Pero, Cristo le había declarado lo que él realmente haría: “Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces” (Luc. 22:34).
Nos preguntamos: ¿Qué estaba pensando Pedro mientras se calentaba en el fuego del patio (Luc. 22:55)? No tenemos respuesta, no sabemos cuáles fueron sus muchas reflexiones silenciosas, pero sí sabemos de la interrupción de la criada: “También éste estaba con él”  (Luc. 22:56).  Y el resto de la historia bien la conocemos.  Pedro negó la afirmación de la mujer, y respondió: “Mujer, no lo conozco” (Luc. 22:57).  Luego, mientras Pedro aún se abrigaba de pie frente al fuego, cierto hombre pariente de Malco, le dijo “Tú también eres de ellos” y Pedro contestó “Hombre, no lo soy” (Luc. 22:58; Jn. 18:25).  
La Escritura nos informa el trágico desenlace: “Como una hora después, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él, porque es galileo” (Luc. 22:58), a lo que Pedro respondió “Hombre, no sé lo que dices” (Luc. 22:60).  “Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco a este hombre de quien habláis” (Mar. 14:71). ¿Qué sucedió? Usted bien lo recuerda ¿verdad? En ése mismo momento  “mientras él todavía hablaba, el gallo cantó” (Luc. 22:60).  Y, no todo termina ahí, porque “Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces” (Luc. 22:61).
¡Qué momento más espantoso! ¡Qué montaña de emociones habrá embargado el corazón de Pedro en aquel mismo instante!  El doctor Lucas dice: “Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente” (Luc. 22:62). 

Sin duda alguna, ése fue el peor “viernes” en la vida de Pedro.  La cobardía, la debilidad, la falta de fe, colmaron aquel “viernes” de la vida de Pedro.  ¿Cuáles habrán sido sus pensamientos en el resto de aquel día durante la flagelación, la crucifixión, la muerte y sepultura del Señor Jesús?  No lo sabemos, pero sí creo que el sábado no fue un mejor día para Pedro.
Pero entonces, llegó el domingo.  María llegó con las noticias “Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto” (Jn. 20:2).  Sabemos, lo que luego ocurrió cuando Pedro y Juan corrieron a la tumba (Jn. 20:2-10).  No es difícil imaginar con cuán grande peso de pensamientos y emociones corrió Pedro hacia el sepulcro. 
Luego, ése mismo domingo de la resurrección del Señor (Luc. 24:1, 21; Jn. 20:19), cuando ya era de noche “vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros” (Jn. 20:19).  ¡Fueron palabras pronunciadas por el mismo Señor luego de su resurrección!  ¡Él no estaba muerto, había resucitado!  De este modo comenzó la restauración de Pedro.


Los “viernes” de mi vida

Al meditar en este difícil episodio en la vida de Pedro, pienso en los “viernes” difíciles que me han tocado vivir, y en los cuales no estuve firme por Cristo, cuando me faltó la fe y fui débil presa de las circunstancias.  Pienso en los “viernes” en que defraudé a Cristo, ya sea en hechos o pensamientos, ocasiones en las que debía haber hablado pero escogí callar.  ¿No ha vivido usted algún “viernes” en el cual no se comportó a la altura de un fiel cristiano?
A la luz de las Escrituras, la historia de Pedro me da la confianza y la ciertísima esperanza de una mañana mejor.  No es necesario entregarse al pecado ¡La redención está cerca!  La restauración de la santidad está a la vuelta de la esquina.  ¡El domingo está cerca y pasaré del “viernes” al “domingo”, del pecado a la comunión con Dios! 
En la presencia del Señor encontraré la paz, el perdón y la esperanza que he perdido.  Puedo empezar de nuevo, viviendo una vida santa (1 Ped. 1:16) en la cual no practicaré el pecado nunca más (1 Jn. 3:8). 


Aplicaciones

Hoy es “viernes”, pero estoy agradecido de que el “domingo” se acerca.  Porque siendo cristianos, sabemos que: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Jn. 1:9).  Y tenemos las palabras del mismo apóstol Pedro, quien dijo a Simón, un cristiano que necesitaba el perdón: “Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón” (Hech. 8:22).
Hermano en Cristo ¿no le da gozo saber de que nuestro Padre celestial nos perdonará si obedecemos su evangelio?

Si usted aún no es cristiano: ¿Por qué no obedece a Cristo hoy mismo?  Jesús dijo “El que creyere y fuere bautizado, será salvo” (Mar. 16:16), éste bautismo no es denominacional, sino el “un bautismo” (Ef. 4:5) en el plan de salvación del evangelio.  Éste bautismo bíblico es precedido por la fe y el arrepentimiento sinceros (Hech. 2:38) y la confesión de la deidad de Cristo (Hech. 8:37).  Éste único bautismo bíblico es para el perdón de los pecados (Hech. 2:38) y para entrar en la iglesia del Señor (Hech. 2:41) a la cual el Señor mismo nos añade (Hech. 2:47) cuando le obedecemos.