¿Qué tal si me tomo una cerveza?


Por Josué I. Hernández


El argumento, en general, es así: “¿Qué tal si me tomo una cerveza en casa sin que otros lo sepan? ¿A caso una cerveza hará que me pierda en el infierno? A mí no me parece mal tomar responsablemente una cerveza de vez en cuando”.
El argumento de la moderación privada es popular, incluso entre hermanos en Cristo, debido a que las bebidas alcohólicas son aceptadas, totalmente legales en nuestros países, absolutamente extendidas por el mundo, y sumamente populares.
La industria del alcohol afirma, “Tome responsablemente”, y a la mayoría esto le suena bonito y agradable, pero ¿es esto bíblico?


Respondamos a este argumento con otras preguntas basadas en las Escrituras:
  • ¿Sabía usted que una sola cerveza basta para producir grado de embriaguez, y a veces hasta una intoxicación superior (dependiendo de varios factores en la persona que la beba, la cantidad de alcohol que contenga la cerveza, y/o la cantidad de cerveza)?
  • Si no es malo una cerveza en la casa, ¿por qué no podría tomarse una cerveza en el parque o en un restorán? 
  • ¿No sabe que el alcohol es una droga que afecta a la persona y la deja lenta y torpe? ¿No se apoya a la industria del licor con una sola cerveza?
  • ¿Es este, “no me parece mal” base de fe?
  • ¿Podrá beber responsablemente quien se embriaga? ¿Es responsabilidad jugar con el destino eterno?
  • ¿Hay algún nivel de embriaguez que no sea pecaminoso (Gal. 5:21)? 
  • ¿Dijo Cristo “mucha embriaguez” en Lucas 21:34? 
  • ¿Aprobó Cristo el consumo moderado de alcohol en privado?
  • ¿Dijo Pablo “muy borrachos” en Romanos 13:13? 
  • ¿Dijo Cristo o sus apóstoles inspirados, “no hay problema si a un cristiano se le ocurre beber una sola cerveza”? 
  • ¿Reveló algún hombre de Dios como argumento de la moderación el típico “no me parece mal”?
  • ¿Qué tal si un hermano se toma una cerveza y media, y otro piensa que puede tomarse dos o tres cervezas?
  • Si tal es la regla para la cerveza, ¿cuál será la regla de la moderación en cuanto al vino y otros tragos fuertes?


Conclusión:
Las bebidas alcohólicas tienen una droga peligrosa que tiene energía robadora de la mente: alcohol etílico, o etanol, el agente intoxicante en todas las bebidas embriagantes. Es una droga sedante, adictiva, alteradora de la mente, que cambia la personalidad, roba el juicio, y es perjudicial al cuerpo. Cuando es ingerido, el alcohol etílico afecta la parte del cerebro que hace funcionar nuestras inhibiciones, disminuyéndolas. Simplemente, quita la sobriedad, produciendo la embriaguez que la Biblia condena.
Pretender beber un "traguito" sin embriagarse es jugar al borde del pecado, sin considerar que la persona ya está participando de la raíz de un pecado (cf. Mat. 5:21,22; 27,28), apoyando la industria del alcohol, siendo tropiezo a otros (cf. 2 Cor. 6:3), y arriesgando su alma en el proceso. 
¿Qué tal si alguno dijera, “voy a fumar una pizca de marihuana pero sin drogarme”? Otro podría afirmar, “iré a la piscina pública sin codiciar a las chicas desnudas que se lucen ahí”.

Recordemos que no sólo buscamos lo correcto, sino además lo que es “lo mejor” (cf. Fil. 1:10), y lo que “conviene” y “edifica” (cf. 1 Cor. 10:23).

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